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El decálogo del facipulador

 

 Dr. Gilbert Brenson Lazán, Colombia, EEUU. ¿Qué es la Facipulación? La Facipulación es el antiguo arte, ciencia y tecnología de hacer que otros hagan lo que usted quiere que hagan, mientras piensan que es idea propia. Tiene sus raíces en las primeras épocas de la civilización: el primer facipulador fue la serpiente cuando le endulzó los oídos a Eva con las promesas de omnisciencia y omnipotencia. Los griegos perfeccionaron la ciencia pero la llamaron diplomacia.

Aunque la facipulación se hace bajo el disfraz de facilitación (así su nombre), no confunda las dos. El objetivo de la facilitación es el de catalizar, agilizar, acelerar o fortalecer los recursos y procesos sinérgicos y evolutivos inherentes en cada sistema. La facipulación no pierde tiempo y eficiencia con semejantes tonterías. Además, la evolución es muy peligrosa: usted corre el riesgo de que no lo vuel­van a contratar.

El Decálogo del facipulador:

1.Consultar antes con el jefe: Antes de cualquier

taller o trabajo de grupo, consulte primero con el
jefe de los participantes para saber qué es lo que él o ella
realmente quiere. Recuerde que es el Jefe el que firma su
cheque.


2.Crear dependencia: Es importantísimo que el grupo
y todos sus integrantes reconozcan que no pueden
hacer nada sin usted. Así que periódicamente debe
inventar un nuevo estudio de clima organizacional o un
nuevo curso o taller que ellos puedan tener, preferiblemente
utilizando las palabras inglesas o japonesas de moda en
el desarrollo organizacional. De esta manera usted podrá
hacerse el indispensable.


Sin embargo, esta destreza no es necesaria si usted controla
los fondos, una situación hecha a medidas para el
facipulador. Lo único que tiene que hacer en este caso es
utilizar frases claves en momentos propicios, como: ‟Hagan
lo que consideren mejor, pero mi agencia no va a estar
muy contenta con...” u ‟Olviden que yo controlo todos los
desembolsos; díganme tranquilamente lo que piensan”.


3.Evaluar subjetivamente: La facipulación utiliza
exclusivamente una evaluación subjetiva de sus resultados,
generalmente realizada después de terminar un
taller cuando todo el mundo recién ha comido. Los cocteles
de despedida son una excelente herramienta para mejorar
la evaluación. No pierda tiempo con mediciones de impacto
o de cumplimiento de objetivos específicos de aprendizaje.

 

4.Cultivar los chivos expiatorios: De igual manera
que utilizamos a otras personas para adelantar
nuestras ideas, una parte importantísima de la facipulación
es siempre tener a quién culpar cuando las cosas van mal.
Esto requiere que usted nunca acepte la responsabilidad
por el impacto de sus acciones. Aprenda el uso oportuno de
frases como: ‟Les advertí pero no me hicieron caso” o ‟Sólo
soy asesor aquí”.


5.Remitir a los desmotivados al psicólogo: Si
alguien cuestiona su gestión o su metodología, sugiera
sutilmente (delante de otros) que debe buscar una
asesoría psicológica personal por sus ‟obvios rasgos sociopáticos
y falta de solidaridad y colaboración”. El éxito de
sus grupos depende de su habilidad de sacar las ‟manzanas
podridas” que están envenenando a los demás.


6.Evitar los problemas de la concertación: Ya que
usted sabe lo mejor para el grupo, no pierda tiempo
y energía en esos ridículos procesos de concertación. Usted
es capaz de hacerles decidir lo que usted quiere y luego
hacerles pensar que ha sido por consenso. Los equipos
auto-dirigidos de trabajo son especialmente peligrosos, a
menos que usted logre que lo nombren asesor permanente.


7.Hablar sin comprometerse: Aprenda a usar únicamente
aquellas palabras con múltiples significados
diferentes y así nunca es necesario comprometerse.
También sirve para poder decir ante cualquier dificultad
posterior: ‟Ustedes no me entendieron”. De especial utilidad
son frases como: ‟Vamos a tratar de...”, ‟Eso es muy
relativo”, ‟Todos los expertos saben que...”, ‟Quién sabe…”
o ‟No se puede...”.

 

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8.Saber fingir escuchar: Aprenda el arte de asentir
con la cabeza y decir, con su mejor sonrisa
condescendiente: ‟¡Comprendo!”, después de cada bobada
que dicen. Muchas veces su éxito va a depender de su habilidad
de convencer a algún pobre diablo de que él fue el
autor de una idea que usted tiene y quiere implantar. Para
lograrlo, es muy útil parafrasear o repetir parte de lo que
dijo el otro, metiendo al final las palabras y frases que usted
quiere oír: ‟Si te entiendo bien, para lograr las metas y reducir
el estrés del equipo, estas sugiriendo que todo el personal
trabaje una hora extra cada día, ¿así es? ¡Excelente idea!
Entonces ya que está decidido, podemos...”.


9.Elogiar todo menos iniciativa: Usted debe
elogiar efusiva y públicamente a cualquier persona
que diga o haga lo que usted quiere. Sin embargo, si se
pone a elogiar al grupo o a un individuo por su iniciativa, sus
cualidades personales o su autonomía, le cogerá ventaja y
usted correrá el riesgo de que se les suban los humos hasta
llegar a pensar que pueden hacer las cosas sin usted.

10.Convencer con pseudo-preguntas: Todos
sabemos que la gente no sabe lo que quiere,
mucho menos lo que necesita, entonces no pierda tiempo
preguntándole. Usted es el experto y debe decidirlo por ella
y luego convencerle de lo que necesita saber y hacer. Puede
lograrlo con pseudo-preguntas como: ‟¿Has pensado en la
posibilidad de...?” o ‟¿No crees que sería mejor...?”.

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Testimonios y comentarios

Verónica Valverde | Compañía Nacional de Fuerza y Luz, Costa Rica

Las técnicas de facilitación Metaacción me ayudaron a abordar en mi empresa y con los grupos participantes, los diversos temas de manera dinámica, interesante y práctica, de forma que el conocimiento se logró construir de manera activa, reflexiva y vivencial.

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